Infertilidad: conceptos básicos

6 de Enero del 2023

Uno de los momentos más satisfactorios que tengo la suerte de disfrutar, alguna que otra vez, en la consulta ginecológica es cuando tengo la oportunidad de anunciar a una de mis pacientes que ha conseguido una de sus mayores ilusiones, aquello que lleva tiempo persiguiendo y que nos ha causado más de un dolor de cabeza, pero que al fin lo ha conseguido: ¡por fin está embarazada! 

Habitualmente, manteniendo relaciones sexuales sin utilizar métodos anticonceptivos da lugar al embarazo en gran parte de las parejas. En general, un 75% o, lo que viene a ser lo mismo, tres de cada cuatro parejas quedan embarazadas pasados 6 meses intentando lograr el deseado objetivo. Este porcentaje es aún mayor si tenemos en cuenta las parejas que lo logran pasado 1 año. No obstante, debemos tener en cuenta que es relativamente frecuente que la mayoría de las parejas tengan alguna dificultad para lograr quedar en estado.

Desgraciadamente, no es infrecuente que acudan a mi consulta pacientes diciendo ser infértiles, decaídas tras varios meses intentando quedar embarazadas o bien tristes ante las pocas esperanzas que creen tener de acabar consiguiéndolo. Es precisamente mi objetivo mediante este artículo, llegar a todas aquellas parejas que actualmente llevan varias semanas o algunos meses intentando quedar embarazadas pero aún no lo han conseguido y empiezan a impacientarse o a preguntarse si ocurre algo de lo que preocuparse. Cuando esto sucede, siempre es importante transmitir calma ante la habitual angustia que suele producirse y dejar algunos conceptos claros. De hecho, una de las primeras cosas que intento que comprendan las pacientes que acuden a mi consulta es que existe una gran diferencia entre infertilidad y esterilidad.

Lo primero que quiero aclarar es que cuando se habla de esterilidad nos referimos a cuando existe alguna causa médica (anatómica, fisiológica, patológica…) o de otro tipo que impide a un individuo poder concebir descendientes. Por otro lado, el término infertilidad hace referencia a la dificultad del individuo para conseguir una gestación viable que resulte en un embarazo y finalmente, en un bebé sano. La diferencia entre ambos términos es notoria, dado que debemos tener claro que en el caso de las personas infértiles, o con problemas de fertilidad, tal y como yo prefiero suelo explicar, es muy probable que logren quedar embarazadas con un tratamiento efectivo o incluso, en algunos casos, sin tratamiento alguno y con unas pautas bien marcadas.

Seguidamente, quiero hacer hincapié en el concepto de la ovulación, ya que por lo que he visto a lo largo de mi carrera profesional, existe cierta confusión en cuando se produce. Es importante tener presente que el momento de la ovulación es el periodo más fértil de la mujer y que este se produce alrededor de la mitad del ciclo menstrual. Es decir, suponiendo un ciclo menstrual de 28 días, la ovulación se produciría hacía el día 14 del ciclo. Esto significa que la ovulación se produce aproximadamente 14 días después del inicio de la menstruación y no del final de esta, como algunas mujeres creen. Sin embargo, tal y como ya he comentado en anteriores artículos sobre la menstruación, los cuales os aconsejo leer,  los ciclos de las mujeres pueden variar ligeramente y no corresponderse por tanto a 28 días exactos. Por tanto, uno de los aspectos más importantes para parejas que deseen quedar embarazadas es lograr establecer un período menstrual cíclico regular, lo cual nos permitirá estimar el momento exacto de la ovulación.

Otro punto sobre el que cabe prestar atención es la necesaria convergencia en el tiempo del óvulo y el espermatozoide. En este sentido es preciso conocer que cuando se produce la ovulación, el óvulo es liberado y sobrevive alrededor de unas 48 horas, mientras que la vida media de los espermatozoides es también de aproximadamente 48 o 72 horas, viéndose reducido su poder fecundante a medida que avanza el tiempo. Por tanto, nuestro objetivo será que en el momento en el que se libere el óvulo garanticemos espermatozoides en cantidad y calidad óptima para tener mayores probabilidades de fecundación. 

Siguiendo el punto anterior, me he encontrado algunas ocasiones en las que la frecuencia de las relaciones sexuales ha sido también un factor a tener en cuenta, y es que no por mantener una mayor cantidad de relaciones sexuales diarias se va a incrementar las probabilidades de embarazo, sino más bien al contrario. Algunas parejas creen erróneamente que para lograr quedar embarazadas es importante que mantengan relaciones sexuales varias veces al día en los días previos y posteriores al momento de la ovulación. En estos casos lo que puede suceder es que la cantidad y calidad espermática disminuya notablemente y la fecundación no se lleve a cabo con el éxito esperado. Por tanto, lo que suelo recomendar a las pacientes que acuden a mi consulta y que están intentando quedar embarazadas es que mantengan relaciones sexuales cada 24 o 48 horas entre el décimo y el decimo-octavo día del ciclo menstrual.

Otro aspecto importante, que no debemos pasar por alto, es el aspecto psicológico. Cuando se presentan problemas de fertilidad es importante no personalizar las causas de dicha infertilidad en uno de los miembros de la pareja. Como médicos especialistas de la mujer, nos solemos centrar más en las afecciones femeninas, pero personalmente creo que es relevante a largo término empatizar con ambos miembros de la pareja, y con la situación que se les plantea, de tal forma que ambos se sientan incluidos en el proceso que vamos a empezar juntos.

Por último, me gustaría terminar este artículo dando especial énfasis al momento en el que una pareja que está intentando quedarse embarazada es recomendable que acuda a la consulta ginecológica en búsqueda de respuestas, apoyo o ayuda. Tal y como ya hemos comentado, la mayoría de parejas consiguen quedarse embarazadas tras intentarlo durante un año. A partir de los 35 años de edad, esta franja de tiempo podría reducirse a la mitad y por tanto puede ser recomendable acudir al ginecólogo para comentar posibles inquietudes o analizar aspectos que se puedan mejorar, luego de seis meses intentándolo. En el caso de tener más de 40 años, siempre recomiendo acudir a mi consulta incluso antes de los 3 meses de haber intentado quedarse embarazada, con el objetivo de poder realizar determinadas pruebas y, si cabe, iniciar algún tipo de tratamiento que pueda mejorar la tasa de fertilidad. 
 

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